Viajando por Laos: Luang Prabang, la joya de Indochina

Luang Prabang, la antigua capital de Laos, es una ciudad que merece un alto en el camino dentro de este viaje por Indochina. Luang Prabang fue nombrada primer Patrimonio de la Humanidad de Laos por la Unesco en 1995 y la verdad es que es una ciudad que merece mucho la pena visitar.

Si habéis decidido viajar a Laos por libre (podéis consultar nuestra guía de Laos), os interesará saber que nosotros llegamos a Luang Prabang desde la capital Vientiane con un vuelo interno de Lao Airlines que duró alrededor de 30 minutos y fue bastante cómodo. Para llegar al hotel pagamos unos 50.000 kips (5 euros al cambio) al taxista que espero hasta llenar el taxi con otros turistas. Ya caída la noche pasamos con el taxi primero por unas carreteras en muy mal estado para luego dar paso a unas calles con una iluminación suave muy romántica. Luang Prabang nos pareció preciosa.

Como no habíamos comido nada desde hacía un tiempo, nos aventuramos de noche a visitar el centro de la ciudad y dimos con el restaurante Lao, Lao Garden que está hecho de madera y ambientado en medio de un jardín / selva con luces románticas aunque con música de guateque, todo sea dicho. Sin saber que era algo típico, nos pedimos una BBQ de Laos y unas Beerlao, la cerveza de Laos.

Básicamente la barbacoa de Laos se trata de que con un fuego en medio de una mesa y con una base metálica que se calienta y a la que echan agua dentro, tú mismo te eches la comida sobre esta base metálica y vayas cocinándote la comida a tu gusto. Puedes ponerle noodles, verdura, carne etc. La verdad es que está muy divertido pero puede resultar agobiante (a nosotros se nos quemaron algunas cosa) Toda la comida nos costó 11 dólares, es decir, baratísimo.


Muy pronto por la mañana, justo antes de que amanezca se produce la Ceremonia de entrega de limosnas en Luang Prabang. Sinceramente, nos pareció muy turístico. Había puestos de comida ex profeso para que los turistas compraran la comida para los monjes budistas, turistas los cuales en muchos casos nos resultaron maleducados, con poco respeto por la tradición y disparando fotos todo el rato como si los monjes fueran parte de un espectáculo hollywoodiense. Nosotros tomamos muy pocas fotos del momento e intentamos “disfrutar” como pudimos intentando obviar la masa de turistas que nos rodeaba.




Da la sensación de que la ceremonia está desvirtuada, lo que es una auténtica pena. El turismo nos lo cargamos todo. Es en este tipo de puntos turísticos y Luang Prabang como destino turístico que uno siente que de alguna manera su presencia como parte de un turismo masificado está profanando la esencia de las tradiciones y rompiendo con todo lo bonito y mágico que alberga esta ciudad milenaria sustituyéndolo con un turismo totalmente mercantilizado.

Durante la mañana visitamos el Morning Market de Luang Prabang donde esta vez si, éramos casi los únicos occidentales. El mercado es casi exclusivamente de venta de comida. Podemos encontrarnos perfectamente puestos de carne pudriéndose al sol, animales muertos como zarigüellas, ardillas o ranas o distintas y exóticas verduras y plantas. La verdad es que el olor es bastante asqueroso, pero la visita al mercado merece la pena.













En una de las salidas del mercado acabamos sin querer conociendo a Piú, un pescador que nos ofreció hacer durante una hora un recorrido por el Mekong con el típico barco laosiano por 70.000 Kip. La experiencia fue inolvidable.






Para comer elegimos un sitio de puestos que venden shakes y bocadillos que está situado en la calle principal de la ciudad. Los bocadillos de aguacate estaban tremendos. Si queréis también podéis pediros un coco natural cortado al momento o un batido de distintos sabores.

En esta misma calle hacen el Mercado Nocturno de Luang Prabang, un mercado bastante extenso que se parece mucho al mercado de Vientiane. Conforme va llegando el atardecer y se encienden las luces de los puestos del mercado, el ambiente que se crea es único.


Muy cerca de allí se puede ir a visitar el Palacio Real de Luang Prabang, hoy museo nacional y el majestuoso templo Haw Pha Bang, la foto que abre este post.



La verdad es que la ciudad es muy bonita aunque está muy enfocada al turismo y los restaurantes de la zona están llenos de turistas. Si buscáis hoteles en Luang Prabang no tendréis problemas en encontrarlos, la ciudad está llena de pequeños hoteles llenos de turistas provenientes de todos los lugares del mundo. No obstante, sus decenas de templos budistas desperdigados por toda la ciudad la hacen un destino obligatorio para cualquier persona que esté viajando por Laos. Una opción que os aconsejamos en este viaje es coger un mapa e intentar recorrer la ciudad de Luang Prabang de templo en templo, visitando el templo Wat Sen, Wat Xieng Thong, Wat Mai… aunque al final puedas acabar saturado y más si ya llevas unos días viajando por Indochina. Aunque todos los templos son espectaculares uno ya pierde la cuenta de cuántos templos se han visitado.


Una vez vistos los templos de la ciudad y recuperadas las fuerzas es hora de subir al monte Phou Si, el “monte maravilloso”. Hay distintos caminos para subir. Nosotros elegimos para volver el acceso más cercano al Palacio Real y el más conocido pero para subir nos adentramos por otro, en el que sin querer acabamos en una escuela budista llena de jóvenes y niños que daban clase.




De camino al monte Phou Si hay partes que parecen sacadas de Dragon Ball Z como el camino de la serpiente. El camino hasta la cima está plagado de figuras y monumentos budistas, lo que hace más ameno el ascenso.







Ya arriba, las vistas no están mal y se supone que el atardecer desde la cima es precioso pero por desgracia nosotros estuvimos un buen rato esperando al atardecer pero fue de lo más soso. Esperamos que vosotros tengáis más suerte, si os decidís a subir y esperar, claro.


Antes de iros no olvidéis cruzar el Puente de Bambú que une Luang Prabang con la otra orilla del río Khan (Nam Khan), un importante afluente del río Mekong que cruza la ciudad. Nosotros estuvimos cerca de la orilla sin adentrarnos mucho relajándonos con una cerveza en el fabuloso Dyen Sabai Restaurant.







Como último apunte decir que puede ser que durante vuestra estancia en Luang Prabang muchos conductores de tuk-tuk os inviten a visitar la cascada de Tat Kuang Si o las cuevas de Pak Ou. Nosotros no fuimos a ninguno de los dos destinos, ya que no contábamos con demasiado tiempo y al parecer son excursiones para viajeros con más días libres.

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