Ruta 66: Arizona, el Gran Cañón y Las Vegas (5)

Nos vamos acercando al final de nuestro viaje. Tras dejar Nuevo México, llevamos recorridos ya 6 estados y nos adentramos a la etapa más desértica de todas las vividas hasta el momento. Arizona y Nevada será la parte más árida y a su vez espectacular que veáis en este viaje. Aunque todas las etapas de la Ruta 66 tienen sus paradas interesantes y las experiencias vividas en cada una de las paradas son irrepetibles, posiblemente esta sea un de las etapas más originales y auténticas.


Itinerario: Petrified Forest National Park – Winslow – Crater Barringer / Flagstaff  – Grand Canyon National Park – Williams – Seligman – Kingman (Arizona) – Presa Hoover – Las Vegas – Death Valley (Nevada)

  • PETRIFIED FOREST NATIONAL PARK

La bienvenida a este enorme estado de Arizona nos la brinda el Petrified Forest National Park o el Bosque petrificado de Arizona. Una maravilla para los sentidos. Se visita en coche y se basa en un conjunto de montañas que ha sufrido la petrificación de las maderas, es decir, se tratan de fósiles de árboles que bajo tierra han experimentado un cambio de materiales orgánicos a minerales. La variedad de colores debido al hierro, magnesio y cobre que contienen los sedimentos dota de espectacularidad al lugar. Nosotros llegamos atardeciendo y aparentemente no había nadie a km de distancia.

  • WINSLOW

Llegamos de noche al pequeño pueblo de Winslow, un pueblo que no ofrece prácticamente nada excepto porque al parecer hubo una época en el que el paso de viajeros de la Ruta 66 significó mucho y hay una gran pintada en el suelo de una de sus calles centrales que lo recuerda. Además, debido a una canción de los Eagles ambientada en este lugar, llamada Standin’ on the corner, han colocado una estatua de un guitarrista.

Nuestra llegada en busca de un hotel fue un tanto accidentada: el pueblo estaba totalmente sin vida, no había nadie por la calle y antes de llegar a una gasolinera para comprar algo de cenar rápido se nos cruzó una persona con signos claros de drogadicción que casi atropellamos porque prácticamente se lanzo a la carretera; en la misma gasolinera un hombre bastante grande y con apariencia gangsta llevaba unas lentillas grises fosforescentes que daba bastante yuyu; poco después en una parada que hicimos para reubicarnos y ver dónde podíamos ir a un hotel, se nos acercó un grupo a la ventanilla para ofrecernos droga. Son cosas que te pueden pasar en un viaje por Estados Unidos pero fue nuestra primera vez en la Ruta 66 que sentimos cierta inseguridad. No hay que confiarse y no hay que olvidar que estamos en otro país.

  • FLAGSTAFF Y EL CRÁTER BARRINGER

Lo mejor estaba por llegar. Una de las atracciones más fascinantes de la Ruta 66 es sin duda el Cráter Barringer (Meteor Crater) en Flagstaff. Un impacto de meteorito (el llamado Canyon Diablo) de hace unos 50.000 años impactó en esta zona dejando un agujero de 170 metros de profundidad y 1186 de diámetro en medio del desierto de Arizona. El cráter impresiona por su inmensidad. En ese mismo lugar hay un centro turístico en el que podremos disfrutar de un museo del espacio bastante interesante con información acerca de meteoritos, misiones de la NASA, asteroides, etc. La zona es de propiedad privada (sí, en serio) y  pertenecen a la familia Barringer, ya que Daniel Barringer fue el primero en sugerir en 1903 que ese tremendo agujero en la tierra era fruto de un impacto de meteorito.

En la ciudad de Flagstaff tampoco encontramos demasiado atractivo excepto porque hay una estación antigua y se nota la influencia del sector del ferrocarril en la zona. Es famosa sobre todo por estar a pocos km del Parque Nacional del Gran Cañón, nuestra siguiente parada.

  • PARQUE NACIONAL DEL GRAN CAÑÓN

Uno de los sitios más sorprendentes y maravillosos que existe sobre la faz de la tierra. Hacer la Ruta 66 y no pasar por el Gran Cañón es uno de los peores fallos que podáis cometer. La belleza de esta maravilla de la naturaleza te deja sin palabras. La entrada en coche nos costó 35 dólares en total y decidimos pasar una noche en una de las cabañas del Parque. Os recomendamos pasar una noche aquí: ¡el cielo no podía contener más estrellas! No parecía real. En nuestras ciudades hay tanta contaminación lumínica que no podemos disfrutar de la belleza natural del cielo estrellado. En este lugar os vais a quedar sin palabras.

Durante el día, conforme llegamos caminamos alrededor de las monumentales laderas de la garganta del río Colorado que atraviesa este complejo natural. Hay muchas actividades para aquellos que dispongan de muchísimo tiempo (y dinero): desde visitar el Gran Canyon con helicóptero; a dormir en el interior de la garganta (para los valientes!); hasta ir en unos cuantos días de travesía hasta la zona de The Wave, ya en el estado de Utah, algo que no hicimos ya que rompía nuestro itinerario y nos alargaba -irresponsablemente- el viaje, una pena porque el lugar es espectacular.

  • WILLIAMS

De vuelta del Grand Canyon National Park, nos pusimos otra vez en carretera hacia Las Vegas, no sin antes ir parando en las pequeñas ciudades de la Ruta 66 como Williams, una ciudad pequeña por la que cruza el enorme Tren Gran Canyon (Grand Canyon Railway).


Durante nuestro camino en busca del enorme cementerio de aviones de Arizona, nos encontramos con un parque medio abandonado de Los Picapiedra en Bedrock City, Williams. Al parecer no estaba medio abandonado si no que es un parque temático y camping que está en perfecto funcionamiento y se llama Flintstones Bedrock City. No entramos pero si queréis más información sobre el parque en cuestión hemos encontrado este blog sobre el Parque de los Picapiedra en la Ruta 66 que tiene fotos muy chulas sobre estos míticos dibujos.

  • SELIGMAN

En Seligman, Arizona, encontraremos muchas referencias a la Ruta 66 y por ello se ha convertido en la actualidad en uno de los sitios que las guías proponen para realizar una parada durante el recorrido de la antigua Ruta 66. Es una parada obligada para los viajeros de la Ruta.

  • KINGMAN

En esta pequeña ciudad básicamente paramos a comer algo en el diner tradicional Mr. D’z, lugar icónico de Kingman,

  • PRESA HOOVER (HOOVER DAM)

Tras poco más de una hora a través de zonas desérticas, llegamos a la Presa Hoover o Hoover Dam, uno de los sitios con la sensación de calor más extremo de todo el viaje. Esta presa ubicada en el río Colorado se sitúa en la frontera entre el estado de Arizona y de Nevada y merece una corta parada antes de llegar a Las Vegas, a 48 km de distancia.

  • LAS VEGAS (NEVADA)

Tras una larga travesía parando en las diferentes ciudades de la Ruta 66, llegamos por fin a Las Vegas y rápidamente nos fuimos a buscar un hotel de los cientos que debe de haber en la ciudad del juego estadounidense. Hay hoteles muy famosos y conocidos principalmente por las cientos de películas que se han rodado en esta ciudad. Las Vegas es como un oasis de rascacielos, luces, juego, desfase y machismo sin límites. Es continua la publicidad de lugares de strippers y prostitución, algo que denota un grave problema que tiene este país con la explotación de la mujer y la industria del sexo.

Mucha gente ansía venir a Las Vegas, entendemos que por esa atracción que genera Hollywood en todas sus películas, pero hemos de reconocer que la ciudad resulta en cierta manera vulgar y chic. Si acaso, las reconstrucciones de lugares emblemáticos del mundo como Paris, Venecia, El Cairo o Nueva York añaden aún menos magia a una ciudad que se percibe como falsa, forzada y carente de magia de ningún tipo. No obstante, ¿qué ver en Las Vegas? Os recomendamos caminar por las calles y ver sus diferentes hoteles con diferentes temáticas, entrar en los casinos y ver cómo la gente se deja cantidades ingentes de dinero en mesas de Póker o Black Jack y, sin duda, por la noche os recomendamos ver el espectáculo de aguas danzantes del Hotel Bellagio.

Para aquellos que quieran pasearse por sus calles bebiendo alcohol desde pajitas de 1 metro, subirse a una limusina para mostrarse ante la gente como una versión adinerada de sí mismo y presumir de ese estatus que al parecer va enlazado con el derroche, divertirse en bares de strippers y gastarse mucho dinero jugando a las máquinas o en las mesas de los casinos, es un sitio perfecto, sin duda. Pero si por el contrario, no sientes la necesidad de querer aparentar, si valoras el valor del dinero y si no consideras gastarte cientos de dólares en una noche, tal vez el sitio no sea la Meca de la diversión, tal y como lo pintan en las películas. También en la ciudad hay conciertos y obras de teatro y espectáculos como el de Copperfield en Las Vegas que deben de ser increíbles, aunque los precios también son astronómicos.

Nosotros nos quedamos en el Hotel Caesars Palace, un hotel bastante conocido por muchas películas y por su diseño que evoca a la Antigua Roma. Las dimensiones del hotel son enormes y en el interior os encontraréis gente de todo tipo, personajes de todo tipo.

Sin tenerlo previsto, saliendo de Las Vegas nos encontramos con el Battlefield Las Vegas, un centro de tiro indoor que permite disparar armas reales y que está gestionado por militares del ejército estadounidense. Los precios no son realmente económicos pero queríamos probar la experiencia. Los estruendos de los disparos de otros clientes y el entorno militar, no son muy cómodos para aquellos que no estamos acostumbrados a este tipo de ambientes, ni hemos disparado jamás un arma. La experiencia puedes disfrutarla o no, pero ya que estás en Estados Unidos y haciendo la ruta 66 ¿por qué no probar?

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