Ruta 66: desde Amarillo, Texas hasta el sorprendente Estado de Nuevo Mexico (4)

Nos adentramos aún más en el interior de los Estados Unidos y en esta etapa nos disponemos a cruzar el enorme Estado de Texas y el árido Nuevo México, dos de los Estados más interesantes de esta Ruta 66.

Itinerario: Texola (Oklahoma-Texas) – Shamrock – Amarillo – Adrian (Texas)
Tucumcari – Las Vegas – Santa Fe – Madrid – Albuquerque (Nuevo Mexico)

  • Texola (Oklahoma)

Para cruzar de Oklahoma a Texas tendréis que pasar por una pedanía o en realidad una pequeña carretera llamada Texola donde no hay NADA. No lo decimos nosotros, lo dicen ellos mismos y se lo toman con cierto sentido del humor. Hay dos casas, algún que otro cartel que indicaba la carretera de la ruta y poco más. No merece mucho la pena excepto por lo aislado del lugar y que es la carretera que divide los dos Estados de Oklahoma y Texas.

  • Shamrock (Texas)

Ya oficialmente en Texas, en el pequeño pueblo de Shamrock hay un puesto de bienvenida que es atracción de la Ruta 66 donde, si tenéis suerte, podréis entrar y ver fotos, además de hablar sobre la ruta, aunque cuando fuimos nosotros estaba cerrado. No tiene mucho más y lo que continua es desierto tejano.

  • Amarillo 

Y por fin, empezamos a sentir Texas en estado puro. Amarillo es una de las paradas más famosas de la Ruta 66. Justo en esta pequeña ciudad, de contados rascacielos, hay una especie de obra de arte al aire libre llamada Cadillac Ranch que básicamente consiste en una decena de coches Cadillacs que desde 1974 un grupo de artistas decidieron enterrar a la mitad en medio del árido desierto tejano. Es una parada obligatoria de la ruta y es casi obligatorio dejar un graffiti con alguno de los botes de spray que hay alrededor de los coches.

Antes de llegar a Amarillo por la carretera veréis una cruz enorme: la más grande del hemisferio norte que se ve a km de distancia. Si os acercáis veréis que hay una especie de monumento con muchas esculturas que representan pasajes de la biblia, como la última cena o la pasión de Cristo. Un poco extraño, sinceramente.

Además del Cadillac Ranch, la ciudad de Amarillo es famosa por una de las atracciones de la Ruta 66 más visitada: el ‘The Big Texan Steak Ranch & Brewery”. El lugar que tiene una vaca enorme en su entrada, es una leyenda por albergar desde 1962 el concurso en el que los comensales tienen que comerse un filete de 72 onzas (un poco más de 2 kg.) + bebida + patata al horno + cóctel de camarones + ensalada + panecillo, en solo una hora de tiempo!! Si lo consiguen, no pagan la cuenta. Si no lo consiguen, el precio es de 72 dólares (poco más de 60 euros al cambio). A fecha de 2018, casi 10.000 personas de las aproximadamente 62,000 han logrado el reto. ¿Os acordáis ese capítulo de Los Simpson donde Homer reta a un camionero llamado Red Barclay a comer un solomillón de 7 kg? Pues sería algo así. Hay gente que se queda a dormir en el motel del lugar que cómo veis es de estilo cowboy-tejano, entendemos porque luego no pueden ni caminar!!

El horario es de 7 de la mañana a 22:30h y el interior está decorado como un salón tejano donde también hay tienda de souvenirs, bar, diferentes juegos, un laberinto al aire libre bastante divertido, y por supuesto, el salón central donde los camareros-cowboys os atenderán y si os queréis quedar a comer podréis disfrutar seguramente de la música tejana de unos vaqueros que van de mesa en mesa tocando en directo. Los precios no son baratos pero si queréis pasar un momento divertido podéis quedaros a comer/cenar y disfrutar del sufrimiento de los ingenuos que, desde un estrado en la zona central y con los marcadores de tiempo añadiendo presión, creían que podían comerse ese filetón en menos de una hora. La gente les hace fotos mientras tratan de poder respirar entre bocado y bocado o, sin bromas, vomitan en un cubo!

La otra cara de la moneda es cruzarte con los gigantescos ranchos de vacas que van a ser utilizadas de alimento para suplir la ingente cantidad de carne que los estadounidenses comen en forma de hamburguesas, filetes enormes y un largo etc. de derivados. La verdad es que duele ver km. de rancho con miles de vacas cerca de lo que parece un matadero / fábricas de carne. Si eres animalista como nosotros, puede resultar duro. Da que pensar.

  • Adrian 

Dejando atrás Amarillo y dirigiéndonos ya hacia un nuevo Estado, el de Nuevo México, hacemos una parada de rigor en la ruta: Adrian. En este pequeño lugar de Texas se sitúa una nueva atracción, el ‘Midpoint’, conocida por ser el punto que marca la mitad de la Ruta 66, es decir, que en Adrian habremos recorrido oficialmente la mitad de nuestro viaje.

  • Tucumcari (Nuevo Mexico)

Y, por fin, cruzamos a Nuevo México, uno de los estados más extensos de Estados Unidos y que tiene un aire colonial mucho más marcado, con referencias a españoles conquistadores y donde todavía hay descendientes lejanos de españoles. En Tucumcari, hicimos paradas ocasionales ya que el lugar está lleno de atracciones, que en realidad son estaciones de servicio y moteles típicos de la Ruta 66 que en su momento seguramente tuvieron su momento de esplendor pero hoy en día están en un estado bastante mejorable.



  • Las Vegas 

En realidad aquí no hay mucho que hacer. Paramos aquí porque teníamos hambre y el pueblo se llamaba Las Vegas, como la famosa Las Vegas de Nevada, pero en Nuevo Mexico. Es curioso hacer una visita en este pueblecito porque no hay turistas y darse una vuelta por él visitando sus tiendas y respirando un poco el aire de una América mucho más profunda. Comimos un taco y nos pusimos de nuevo en marcha.

A unos 40 minutos de Las Vegas, visitamos el Parque Nacional Histórico de Pecos, donde éramos los únicos visitantes y donde, entre pinos y matorrales con serpientes de cascabel (menos mal que no vimos ninguna!), descubrimos los restos de pueblos indígenas que habitaban la zona del suroeste estadounidense. Gracias a la ayuda de un guarda forestal local que tenía orígenes en España y hablaba un español bastante bueno, pudimos conocer mejor la zona y, de paso, nos marcó el camino hacia Santa Fe, nuestra próxima parada.

  • Santa Fe 

Nos pareció una de las ciudades más bonitas de la Ruta 66. La ciudad está construida con casas de adobe que preservan el estilo tradicional y colonial de origen español que no encontraréis en ninguna otra ciudad de la ruta. Santa Fe es un pueblo tranquilo, con mucho encanto y que tiene cierta magia. Por la noche, las pequeñas luces decorativas de muchos de sus locales y restaurantes hacen que el lugar merezca mucho una noche. ¡Sante Fe nos encantó!

Una vez en el coche camino Albuquerque hicimos una parada en Cerrillos Road, una calle donde las construcciones de adobe dan al lugar un ambiente que parece surgido de una película que narra la historia de los revolucionarios mexicanos en pueblos tradicionales.

  • Madrid

Esta parada es obligatoria si habéis visto la película Cerdos Salvajes (Wild Hogs). Esta película de comedia va de un grupo de amigos de edad mediana que para vivir aventuras alejados de su día a día en la ciudad deciden convertirse en ‘moteros’ y visitan Madrid, donde disfrutan de la apacible vida local hasta que… ¡tenéis que verla! Está muy bien. La ciudad en realidad, es una pequeña carretera con casas y locales desperdigados, pero está bien hacer una parada y hacerse una fotos en las pequeñas atracciones locales.

A 54 minutos en coche y antes de llegar a la ciudad de Albuquerque, subimos la Sierra de Sandía (Sandia Crest) para disfrutar de sus increíbles y extensas vistas de la zona.

  • Albuquerque

Con un estilo más urbano y mucho más grande, la ciudad de Albuquerque preserva también zonas con un estilo tradicional con casas hechas de adobe. Os recomendamos visitar el patio de Nick Garcia (Nick’s Patio) que está entre casas tradicionales de adobe y está decorado con flores de colores. Esta gran ciudad también es famosa por la serie ‘Breaking Bad’, ya que es en este lugar donde se ubica la trama de esta gran serie.

Tras la visita fugaz a Albuquerque, volvimos a la carretera que como veis se pierde en el horizonte:

Os recomendamos, si tenéis tiempo, que vayáis por la mañana a visitar Acoma Sky City o Pueblo de Acoma (pueblo de la piedra blanca), que es un pueblo indio situado sobre una montaña de casi 3.000 habitantes que habitan esa tierra desde hace 2.000 años y lo hacen todavía según las tradiciones nativas. Dicen que los ancianos todavía hablan incluso español. Por desgracia, llegamos bien entrada la tarde y nos dijeron que los visitantes solo pueden entrar en un espacio de tiempo reducido. ¡Otra vez será!

Tras este desvío infructuoso, nos dirigimos a nuestra última parada en Nuevo Mexico, una de las atracciones de la Ruta 66 que aparece en muchas de las guías que encontraréis y que hace referencia a El Rancho Hotel. Este hotel data de 1936 y está situado en Gallup, una zona donde se rodaban muchas películas ambientadas en los paisajes del oeste por lo que el hermano de un histórico director de cine estadounidense llamado DW Griffith, construyó este hotel para albergar a las estrellas de cine que rodaban en la zona. Multitud de actores y actrices pasaron por el hotel y numerosas estancias del hotel están decoradas con fotos de los actores y las películas que rodaron en Gallup: Gregory Peck, John Wayne, Kirk Douglas o Humphrey Bogart, entre muchos otros, pasaron por sus habitaciones. Si eres un amante del cine clásico, la visita merece la pena.

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