Los templos de Angkor en Camboya

Camboya ha sido nuestro último país de Indochina que visitamos después de Tailandia, Laos y Vietnam del Norte. De entre estos cuatro países posiblemente Camboya sea el país donde vimos menos desarrollo y donde todo parecía estar a medio hacer. Suponemos que tiene mucho que ver el reciente conflicto que ha sufrido el país y su enorme represión, sumado a que los destinos turísticos de Tailandia, Indonesia o Vietnam, están mucho más explotados, haciendo de Camboya un país bastante desconocido para la gran mayoría de turistas que viajan a Indochina.

Los templos de Angkor
Pero si habéis llegado aquí es porque vais a visita Camboya, ¿no es así? ¡Muy buena elección! A lo largo y ancho del país hay lugares encantadores, playas y paisajes paradisiacos, monumentos y lugares históricos sin parangón en otro lugar del mundo, no obstante, nosotros, por tiempo, solo pudimos visitar Siem Reap y sus templos de Angkor, orgullo del país y símbolo de su bandera nacional.


Llegamos al país desde Hanoi y aunque fuimos en noviembre el calor era un poco agobiante y la humedad era bastante alta. Hay dos opciones para llegar al hotel que hayáis reservado: dentro del Aeropuerto Internacional de Siem Reap-Angkor, un poco antes de la salida, os tendréis que acercar a un pequeño puesto de información donde tendréis que indicar la dirección de vuestro hotel para pedir un taxi o un tuk-tuk.  Nosotros llegamos por la noche y la verdad es que con el estado deficiente de las carreteras, las pesadas mochilas sobre nuestras espaldas y el cansancio acumulado del viaje, preferimos elegir el taxi. Es posible que el conductor pruebe a venderos packs turísticos para visitar los templos etc., pero está en vosotros decidir qué hacéis y qué intenciones tenéis.

Para pagar aceptan dólares sobre todo, y atención, tienen que estar en perfecto estado o sino no los aceptan. Su moneda, el Riel camboyano, también lo aceptan, pero si ya tenéis dólares y no queréis cambiar, podéis usar dólares en la mayoría de las transacciones. Al principio viene bien porque en el aeropuerto el cambio puede no ser muy bueno. Tal vez, a veces para comprar ciertas cosas mejor usar su moneda y también nos podemos llevar esos billetes como souvenir. Si queréis más info sobre Cambogia, la moneda, etc. podéis visitar nuestra guía de viaje de Camboya

Buscando alojamiento en Siem Reap, encontramos que hay bastantes hoteles para mochileros. Nosotros nos alojamos en el Babel Guest House, que aunque su entrada es a través de un camino embarrado y sin asfaltar, el servicio fue increíble y estuvimos muy a gusto. Además, en el mismo sitio tienen un restaurante que merece la pena y no está nada mal, aunque el desayuno es un poco pobre. Nosotros comimos ahí unas cuántas veces sobre todo teniendo en cuenta que en el centro de la ciudad de Siem Reap, a lo largo de la famosa y caótica Pub Street, comer significa pagar precios europeos y sentirte como si estuvieras en la zona guiri de Benidorm en pleno verano, lleno de turistas borrachos y restaurantes turísticos como pizzerías, pubs ingleses, gente que pide limosna, conductores de tuk-tuk insistentes y, en general, todo muy alejado del viaje que uno tiene en mente realizar.




Os recomendamos aprovechar bien el día y desayunar bien para soportar un largo día de caminar y caminar bajo un sol abrasador. En la salida del mismo guest house hay diferentes personas con su tuk-tuk que se ofrecen a llevarte a visitar los templos de Angkor, el verdadero fin de este viaje. Tras una pequeña negociación finalmente aceptamos ir con Daran, que se convirtió en nuestro chófer durante todo el viaje, muy atento y servicial. Pagamos 14 dólares para este día con nosotros, en el que simplemente nos llevaba a los sitios, nos explicaba algunas cosas pero no actuaba como guía oficial, ni te acompaña durante tus visitas, dejándote total libertad de movimiento y tiempo.

Conforme nos dirigimos a los templos de Angkor empezamos a sentir ese centro turístico que supone este complejo arquitectónico sin igual, característico de la época de esplendor del Imperio Jemer, compuesto por 910 monumentos y que es visitado por cientos de miles de turistas al año convirtiéndose en Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1992.


Primero os van a llevar a comprar los tickets para poder visitar el complejo, nosotros compramos el de 3 días por 40 dólares por persona.

Tras ello, pasamos en un principio de largo Angkor Wat, el templo más característico y famoso de Angkor, y nos fuimos a ver los templos de Angkor Thom. Estuvimos todo el día visitando el complejo, perdiéndonos entre sus majestuosas rocas y empinadas escalinatas y fascinándonos con semejante construcción y semejante cuidado de los detalles. Es impresionante.





Para comer hay pocas alternativas a los restaurantes de la zona de Angkor, que son bastante caros.
Además, las personas que trabajan y viven del turismo en los mismos restaurantes o mercados aledaños pueden resultar muy irritantes y pesadas. A veces echas de menos no hacerte un cártel que ponga: NO, GRACIAS, y colgártelo del cuello, para no tener que repetirlo tantas y tantas veces.

Por cierto, alrededor del complejo hay perros que están en un estado bastante lamentable llenos de pulgas. También hay bastantes monos macacos que son muy bonitos pero que recomendamos mejor no hacer excesiva atención, puesto que no dejan de ser animales no domésticos y pueden encapricharse con tu comida o botella de agua 😀


Atención también mientras camináis por entre las rocas y mirad siempre donde ponéis los pies y las manos. El sitio está infestado de telarañas con arañas enormes e insectos del tamaño de tu mano.



El segundo día madrugamos y quedamos con Daran a las 5 de la mañana para ver amanecer delante del monumento de Angkor Wat. El lugar estaba hasta arriba de turistas con sus trípodes, cámaras, palos selfies y móviles, preparados para capturar cada segundo de la salida del sol. Hace bastante frío a esas horas, sobre todo mientras el viento te congela todo el cuerpo en el viaje en tuk-tuk pero la verdad es que merece la pena y el lugar es impresionante, aunque también resulta un poco agobiante sentirte tan turista en un entorno tan masificado.







Tras una larga mañana alrededor del templo de Angkor Wat, cogemos fuerzas haciendo un desayuno, casi comida, en un puesto del complejo al que nos lleva Daran, un poco caro (los precios son más caros que en los otros países visitados de Indochina). Tras el desayuno visitamos templos como el mítico templo Ta Prohm donde se rodó la película de Lara Croft: Tomb Raider (2001).









Para comer Daran nos llevó a un restaurante hindú en Siem Reap y nos aconsejo un negocio de masajes para calmar los pies tras largas horas de caminar. Pagamos 12 dólares por persona, que la verdad no sabemos si es lo normal, poco o mucho. Nos relajamos un poco y dedicamos la tarde a descansar.

El último día Daran nos lleva a ver templos bastante alejados y pasamos por la ciudad, que es bastante caótica, desordenada, empobrecida y con calles exclusivamente para turistas. A la vuelta, visitamos Siem Reap entrando en algunos mercados locales de comida bastante curiosos, con la comida expuesta sin ningún tipo de prevención higiénica y productos como especias y verduras totalmente desconocidos para nosotros.


A lo largo del día visitamos otros lugares y los templos de Bakong y Preah Ko que nos aconseja Daran de visitar, situados alrededor del complejo que están mucho más alejados del centro típico de Angkor Wat. Tras varios kilómetros con el tuk-tuk pasamos por arrozales enormes, puestos en los lados de la carretera de venta de ranas a la plancha (¿os animáis? Nosotros no :D), pueblos muy humildes y monumentos espectaculares.



Por la tarde nos preparamos para ver el atardecer desde el monte Phnom Bakheng, que resulta ser también un lugar típico desde donde se toman instantáneas de Angkor Wat. Para llegar tuvimos que subir durante un buen rato por una carretera inclinada, pasando por telarañas enormes entre los matorrales y la ladera del monte, acompañado por decenas de turistas, algunos de los cuales prefirieron subir a lomos de un pobre elefante. ¡Cuánta inconsciencia y respeto por el derecho de los animales! Si pensáis que es natural que un elefante lleve a gente en su lomo, no dejéis de ver este vídeo de cómo consigue el mahout que el elefante sea sumiso (las imágenes del vídeo pueden afectar vuestra sensibilidad). 

Una vez arriba del monte, nos encontramos con una espera bastante tediosa hasta que por fin empieza a atardecer. Nosotros llegamos muy pronto, por lo que además de esperar más, no tuvimos que hacer colas para subir. La verdad, no merece tanto la pena, o al menos, ese atardecer que nosotros vimos no mereció las horas de espera, ni la caminata hasta arriba. Estas son las mejores fotos que conseguimos sacar:




La mañana siguiente la dedicamos a relajarnos tomando el sol en la piscina de Babel Guest House, tomar unas cervezas de la marca tailandesa de cervezas Singha y esperar a que llegara la hora de ir al aeropuerto y decir adiós a este espectacular lugar del sudeste asiático como es Cambogia.

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